Fundación del Instituto

Fundación del institutoFueron momentos de prosperidad que se vieron truncados el 13 de enero de 1631, ya que Urbano VIII signó y publicó la Bula "Pastoralis Romani Pontificis", una de las más duras emanadas de la Santa Sede, en donde se hacía sentir la presencia de injustas acusaciones y se daba la orden de supresión del Instituto.

El 7 de febrero de ese mismo año Mary fue encarcelada en Munich por orden de la Inquisición, acusada de "hereje, cismática y rebelde a la Santa Iglesia". Tras la supresión y el encarcelamiento de la fundadora, once casas se cerraron y 300 religiosas fueron dispensadas de sus votos, para volver a sus casas: había en el Instituto italianas, españolas, francesas, alemanas, flamencas, bohemias, húngaras, austríacas e irlandesas.

En abril sale Mary de la cárcel y marcha a Roma, donde Urbano VIII, impresionado por la personalidad de Mary Ward, permite la apertura de una pequeña casa en Roma.

Un grupo de mujeres se puso irrevocablemente en sus manos, para seguirla a dondequiera que fuese. Era el año 1609. Volvió a Saint Omer con cinco de ellas. Aquí llevaron una vida comunitaria y se dedicaron a la educación de la juventud, fundando su primer colegio al estilo del que muy cerca tenían los jesuitas. Éste fue el modesto comienzo del nuevo Instituto que iba a fundar.

En 1611 recibe una luz especial que encauza definitivamente la labor apostólica del incipiente Instituto. En una carta al Nuncio expresa su deseo de adoptar las mismas reglas que los jesuitas, tanto en cuanto al contenido como a la forma, exceptuando sólo lo que Dios ha prohibido por la diversidad de sexo.

Después de Saint Omer, la primera casa que fundó Mary Ward fue la de Londres de 1613. Era natural que Mary desease sentar definitivamente las bases del Instituto, por lo cual decide ir a Roma personalmente a gestionar el asunto ante la Santa Sede, es decir, la aprobación del Instituto. Era el año 1621.

Mary fue recibida por Gregorio XV quien afirmó "Dios ha mirado a tiempo a su Iglesia", permitiéndole abrir un colegio en Roma. Posteriormente fundó en Nápoles y Perugia. Más tarde, Mary decidió encaminar sus pasos a la católica Baviera.

Pasados unos años muere en York Mary Ward. En su lápida sepulcral podemos leer las siguientes palabras: "Amar a los pobres, perseverar en ese amor, vivir, morir y resucitar con ellos, esta fue toda la meta y aspiración de Mary Ward, quien habiendo vivido 60 años y 8 días, murió el 30 de enero de 1645".

Se fue de la vida con el aparente fracaso de quien ve destruida la obra de tantos años, pero con la paz y serenidad de quien, aceptando en todo la voluntad de Dios, sabe entregarse generosamente sin pedir nada a cambio.

Nadie pensaba en Roma que del grupo de las que permanecieron fieles pudiese surgir un Instituto con vida pujante hasta nuestros días.